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July 08th 2008 |
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Current Issue: MAY/JUNE 2007 |
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Hace quince años el tío de Oscar De La Hoya grito “El niño de oro” en Barcelona,
España después de que De La Hoya hiciera historia como el único boxeador
Americano en ganarse una medalla de oro en las Olimpiadas de 1992. Su apodo,
“Golden Boy” o “Niño Dorado” pegó—y ha definido la carrera de De La Hoya y su
vida.
El niño ya es un hombre. Pero aunque han pasado los años,
aun tiene el toque de oro en todo lo que se propone, como promotor de boxeadores,
desarrollo de bienes raíces y hasta la industria del diseño de moda. El 5 de
mayo De La Hoya entrará al cuadrilátero una última vez contra Floyd Mayweather,
Jr. La pelea será en Las Vegas y presuntamente le generará por lo menos $25
millones.
Presentándose muy optimista, De La Hoya recientemente habló
sobre su carrera como boxeador con nuestra editora Kathleen Mascareñas. Cuando
la conversación se despegó del cuadrilátero, sin vergüenza alguna empezó a
platicar como una niña de escuela sobre su pasión por la moda. Cándidamente
reflejo en sus errores del pasado con una feroz determinación en dos aspectos:
hacer feliz a su familia y cambiar la imagen negativa del boxeo.
Si hay alguien que puede transformar el mundo del boxeo, nuestra
apuesta esta definitivamente con el décimo-campeón mundial con un toque de oro.
Latino Future:Tú has dicho que no te imaginabas
boxeando más allá de los 30. ¿A la edad de 34 años, porque regresas al
cuadrilátero?
De La Hoya: Muchos boxeadores han cometido el error de jubilarse muy pronto.
El boxeo es un deporte difícil. El entrenamiento es muy intenso y hay mucho
desgaste físico, especialmente tu mente. Uno busca una excusa para jubilarse
temprano pero al mismo tiempo no te quieres jubilar porque eres un boxeador y es
el deporte al que amas.
Yo me he involucrado en el boxeo desde los 4 años. Para poder
jubilarme de algo que he hecho toda mi vida es una decisión muy difícil. He
llegado a darme cuenta que los 34 años es todavía una edad joven. Físicamente,
mi cuerpo se siente bien y mentalmente todavía soy capas de hacerlo (boxear). Es
por eso que decidí, si me voy a jubilar, lo voy hacer una vez y es todo.
Eso se oye como una línea de película Rocky Balboa, cuando
Rocky dice, “Soy boxeador. Boxeadores pelean. Todavía tengo algo en el
subterráneo.”
Hay mucho en este subterráneo (riéndose). Esa película fue muy inspiradora
para mí.
¿Crees que es más difícil entrenar hoy en día comparado a
cuando tenías 25 años y estabas en tu apogeo?
Ahora me siento con mas energía. Tengo mas pasión. Cada vez que voy al
gimnasio, sé porque estoy allí. Cuando tenía 25 años yo me decía “Tengo el
talento. Lo único que tengo que hacer es estar en forma y ganar las peleas.”
Ahora tengo que retarme a aprender cosas nuevas para poder ejecutar mejor cuando
peleo. Es más divertido ahora.
Estableciste Golden Boy Promotions en el 2001 y la compañía
actualmente representa a 50 boxeadores, incluyéndote a ti. ¿Cuál a sido tu mayor
lección como promotor?
El tener que negociar con otros promotores ha sido difícil. En el mundo del
boxeo, cada cual trae su propia agenda. Primero, tenemos que ver el bienestar de
nuestros boxeadores. Después, tenemos que defender el deporte. Una de las
razones por las que empecé Gold Boy Promotions fue para levantar la imagen del
boxeo y ayudar a los boxeadores.
¿Quiénes son las estrellas del futuro en el boxeo?
Jermain Taylor de Arkansas. Es joven y es un buen muchacho. Puede pelear duro y
tiene toda la pasión del mundo. También tenemos a un joven de México llamado
Daniel Ponce de León. Es el campeón mundial actual. Su estilo es muy placentero.
Hay muchos boxeadores jóvenes con muchos talentos.
En octubre celebrarás tu 6° aniversario de bodas con la
cantante Puerto Riqueña Millie Corretjer. ¿Qué es lo que hace que tu relación
trabaje?
Es la comunicación que tenemos ya sea en tiempos buenos o malos. Obviamente
no hay una relación perfecta. Aprendimos temprano en nuestra relación que entre
más tiempo pasa cuando hay un problema, la situación empeora. Tienes que
enfrentar cualquier situación que tengas enfrente de ti y tratar con ella. Creo
que esto también aplica a la vida en general.
Fuiste nominado para un Grammy. ¿Acaso tienes planes para una
colaboración entre tu y tu esposa para un álbum?
Ella es la que ha hablado sobre eso. Siempre quiere que cante con ella y que
le cante al bebé. Voy a dejar mis cantos para la casa y la regadera. Ella será
la cantante profesional en la familia.
Tu hijo Gabriel Oscar cumplió un año en diciembre y también tienes otros
dos hijos. ¿Acaso el tiempo ha cambiado tu perspectiva como padre?
¡Absolutamente! Tengo dos hijos fuera del matrimonio que tienen 9 y 8 años. Son
mi orgullo y mi alegría. Ahora que estoy más grande y más sabio, me doy cuenta
que son todo lo que tengo. Vivo la vida por ellos. Y aunque viajo mucho y la
mayoría de mi tiempo lo paso en Puerto Rico, mi casa, tengo que reservar tiempo
para mis hijos. Es mi prioridad cerciorarme que mi familia esta siempre contenta.
Eres la tercera generación de boxeadores en tu familia. ¿Te
gustaría que tu hijo el mas chico siguiera tus pasos en el negocio de la familia
y también ser boxeador?
Me encantaría que siguiera mis pasos—pero como promotor. No creo que
quisiera que fuera boxeador. Lo hago pensando en él, para que siempre este bien
cuidado. Quiero que vaya a la escuela y que se eduque.
En abril de 2005, abriste una compañía de inversiones en
propiedades llamada Golden Boy Partners. ¿Qué diferencia esperas hacer en
vecindarios Latinos?
Es muy emocionante. Estamos desarrollando vecindarios urbanos para Latinos.
Nuestro enfoque es en vivienda al igual que comercio. Estamos construyendo
comunidades dentro de comunidades.
Nuestros proyectos son de 10 acres para arriba. Estamos
proveyendo vivienda y poniendo negocios cerca de la gente para que no tengan que
manejar lejos por todo el tráfico. Es importante crear un ambiente seguro. Al
tener un ambiente seguro, tendremos mejores familias.
Empezamos nuestros proyectos en Los Ángeles y también estamos
desarrollando comunidades en Chicago y Texas. Iremos a todo lugar donde haya una
población grande de Latinos.
Sabemos que también te gusta la moda y que has diseñado tu propia línea de
ropa que se vendió en las tiendas Mervyns. ¿Quién es tu diseñador favorito?
Me gusta mucho, mucho la moda. Me gustan los trajes hechos a la talla. Me
fascina el “look” de Prada, bonito, al corte, y entallado. ¡Soy un boxeador y
soy duro y fuerte dentro del cuadrilátero, pero afuera del cuadrilátero, denme
unos zapatos Prada con un traje de Paul Smith y una loción Dunhill y estoy listo!
(riéndose)
¿Tu fascinación por la moda causa algún cambio en el gimnasio?
Absolutamente. Un reconocido columnista del periódico Los Angeles Times llamado
T.J. Simers una vez me vio untarme un bronceador Giorgio Armani en la cara. Hago
eso cuando tengo entrevistas en cámara y cuando mi estilista no esta conmigo. Me
la regó bien gacho. El siguiente día, el artículo del periódico se enfocó en
como yo me pongo maquillaje.
Siempre tengo que verme limpio y bien. Yo me pongo cremas para
la cara. También uso cremas para los ojos. Me fascina hacerme la manicura y la
pedicura. Es la persona que soy. Es el otro lado de mí que la gente no conoce.
No me hace menos fuerte. (riéndose)
¿Crees que tu vida de pobreza en el Este de Los Ángeles
pareciera como si le sucedió a otra persona ahora que tienes tremenda fortuna?
O, ¿siempre cargas contigo esa lucha?
Me doy un pellizco cada dos semanas. Nunca en mil años me pude haber
imaginado que esto me pasaría a mí. Al mismo tiempo, si trabaje muy duro.
Es una vida por la que estoy agradecido. Siempre pienso en como
crecí en el Este de Los Ángeles y como siempre seré de allí. Recordarlo me ayuda
en la vida porque me hace una persona humilde. No me importa lo que la gente
tenga y si eres la persona más rica del mundo, la humildad va mucho más allá.
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