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July 08th 2008

Current Issue: MARCH/APRIL 2007

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From Baseball to Béisbol
The changing face
of America’s favorite pastime
ENGLISH VERSION
BY RICHARD MORENO

Cuando el Dominicano-Americano Alexander Emmanuel “Alex” Rodríguez o “A-Rod”—como comúnmente se le conoce—firmó un contrato de $252 millones por 10 años en el 2000 con los Rangers de Texas, llegó a ser el jugador mejor pagado de las Grandes Ligas de béisbol. Éste fué un momento que marcó una pauta en la historia de un deporte que había sido conocido como el “Pasatiempo favorito de América”— lejos estaban los tiempos cuando el firmar un bono de $10,000 dólares era un gran negocio para cualquier jugador, mucho más para un Latino.

Muchas cosas han cambiado desde 1902, cuando Luis Castro participó en 42 partidos con los Atléticos de Filadelfia o cuando el Cubano Esteban Bellan jugó en la Asociación de la Liga Nacional desde 1871 a 1873 con los Troy (NY) Haymakers y los Mutuals de Nueva York. Ahora las listas de los equipos Americanos están llenas de apellidos hispanos. De hecho, casi el 40 por ciento de los jugadores de las grandes ligas—y cerca del 50 por ciento de los jugadores de las ligas menores—son hispanos.

Aparte de “A-Rod”, hay más de 17 jugadores de apellido Rodríguez que actualmente juegan en las Ligas Mayores. También hay 19 jugadores de apellido Ramírez y 11 de apellido Sánchez. Y no nos podemos olvidar de los de apellido Alou, Álvarez, González, Batista, Gómez, Santana y Peña. El fútbol puede ser el deporte más popular en el mundo entre los latinos, pero el béisbol es el deporte Americano que los latinos han hecho suyo.

La “Latinización” de este deporte viene de hace tiempo atrás y tuvo un gran empuje cuando el Presidente de los Dodgers y Gerente General, Branch Rickey, reclutó al primer jugador de color Jackie Robinson—el primer Afro-Americano en las Grandes Ligas—para un contrato en las ligas menores en Agosto 28 de 1945. A Rickey, como presidente de los Piratas de Pittsburg, también se le atribuye el haber reclutado a Roberto Clemente, quien era ampliamente considerado como el primer súper estrella hispano del béisbol.

Después de que Rickey reclutara a Robinson, los Senadores de Washington (después los Gemelos de Minnesota) enviaron, casi inmediatamente, al gran reclutador Poppa Joe Cambria a Cuba, otro lugar del planeta donde el béisbol ha llegado a ser casi una religión. Allí Cambria firmó a muchos jugadores, entre ellos a futures promesas como Camilo Pascual, Pedro Ramos, Zoila Vesailles y Tony Oliva.

La decisión de los Senadores de importar jugadores Cubanos se basó en dos duras realidades: su sistema de fuerzas básicas era anémico y los jugadores cubanos eran baratos y talentosos. Otros equipos se unieron rápidamente a este tipo reclutamiento y empezaron a buscar nuevos jugadores estrellas no solamente en Cuba, si no en todo el caribe. En aquel tiempo, la República Dominicana—lugar en el que actualmente se produce la mayoría de los jugadores latinos—no era parte del delirio de este reclutamiento, en parte porque el país era dirigido por el brutal dictador Rafael Trujillo.

Los 1950s y a principios de los 1960’s fué momento decisivo debido a que el área del caribe empezó a cambiar radicalmente. Primero, Fidel Castro encabezó la revolución a finales de los 1950’s, esto llevó a la suspensión del intercambio con los Estados Unidos. Unos años después, el régimen de terror de 31 años de Trujillo en Républica Dominicana terminó violentamente con su asesinato en 1961.

Analizando la nueva situación política, Al Campanis bajo la tutela de Branch Rickey, se acercó al dueño de los Dodgers, Water O'Malley, con una novedosa idea que más tarde cambiaría no solamente el reclutamiento y el desarrollo del jugadores para siempre, si no que trasformaría la economía de América Latina.

Con el “baseball” trasformándose en béisbol, Campanis le sugirió al Cubano de nacimiento, entrenador y reclutador, Raph Ávila que se trasladara a la República Dominicana a buscar nuevos talentos. Avila propuso a los Dodgers el “crear” a los jugadores del futuro abriendo una academia de béisbol en la República Dominicana. De esta manera, los jóvenes con talento (inicialmente la edad mínima era de 15 años, después fue cambiada a 16 años) recibirían entrenamiento al estilo de los Dodgers, atención médica, nutrición, clases de inglés y una introducción a la cultura Americana.

El resultado, Ávila lo predijo acertadamente, sería una serie de cosechas de jugadores, no solamente listos para jugar, si no también para incorporarse fácilmente al mundo del béisbol Americano, sin los choques y obstáculos que sus antecesores enfrentaron. Rápidamente una línea de jugadores emergió de esta academia, desde Ramón y Pedro Martínez hasta Raúl Mondesi, Adrian Beltre y Cesar Itzuris. Al ver otros equipos el éxito de este movimiento, rápidamente empezaron a abrir sus propias academias a través del Caribe.

Andres Reiner fue un reclutador de béisbol, su familia se había mudado de Hungría a Venezuela cuando era solo un niño. En 1989, Reiner convenció a los Astros de Houston que el experimento que se había hecho en la República Dominicana podía funcionar también en Venezuela, un país tres veces más grande en población que la República Dominicana.

Gracias a su persuasión, Venezuela a producido grandes talentos como Johan Santana, Melvin Mora, Bobby Abreu, Carlos Zambrano, Victor Martínez y Frankie Rodríguez. Andres Reiner cree que para el 2010 habrá aún más venezolanos que dominicanos jugando en las Grandes Ligas.

Aunque los jugadores Latinos empezaron a llegar a los Estados Unidos en grandes cantidades, la transición no siempre fué sencilla. El ex jugador cubano-mexicano, Rubén Amaro, quien sigue trabajando para los Phillies, explica la situación en pocas palabras: “Había jugadores blancos, jugadores negros, y nosotros. Nosotros éramos los invasores.”

Viniendo de tierras donde la raza es raramente un problema, los beisbolistas Latinos se enfrentaron a situaciones incomprensibles, como la que le sucedió a Vic Power, Victor Felipe Pellot Pove nacido en Puerto Rico, una noche en Arkansas después de un juego. Cuando Power carretera buscando algo de comer, todo el mundo en el lugar se quedo paralizado.

Finalmente, una mesera se le acercó y le dijo “No servimos a gente de color.” “Gracias a Dios,” dijo Power, “Yo no como gente de color.” ¿Me puede traer unos frijoles y arroz?”

No entiendo
El lenguaje hizo la vida más difícil a los primeros jugadores latinos, esto combinado con la diferencia de raza, cultura, costumbres y el estar lejos del hogar. La mayoría estaban decididos a triunfar en esta tierra extranjera así que se armaron de valor e hicieron frente a los obstáculos que se les presentaron.

El Cubano Tony Perez, quien llegó a ser lo que el entrenador Sparky Anderson de los Rojos de Cincinnati llamó “El padrino de todos los Latinos de las Grandes Ligas”, era uno de los jugadores que no hablaba mucho inglés cuando recién llegó. Para evitar problemas, el recuerda que cenaba huevos y jamón todas las noches durante sus primera temporada en las Ligas Menores, ya que era lo único sabía como decir en inglés.

Orlando Cepeda, miembro del salón de la fama, recuerda—con un poco de ironía— que decía “Thank you very much,” cuando alguien del equipo contrario le gritaba “Regrésate a casa, $&^$*# “Puerto Rican.” En aquella época, el sólo entendía dos palabras: “Puerto Rican.”

Afortunadamente, el lenguaje ya no es un problema para los jugadores de esta época. Los equipos de hoy en día enseñan inglés a sus jugadores prospectos de origen Latino y cada club cuenta con un sin número de empleados que son latinos o que hablan español.

La Era Moderna
El progreso de los jugadores Latinos continuó durante la era de los 70's. En esa época, los Rojos de Cincinnati, bajo la astuta dirección de su entrenador Anderson, dominaron la liga con una alineación sobresalientemente Latina.

A pesar de no contar con un pitcheo renombrado, los Rojos—con Tony Perez, Davey Concepción, Cesar Geronimo y Pedro Borbon, jugando junto con las super estrellas Johnny Bench, Joe Morgan y Pete Rose—llegaron el ser el primer equipo con mas latinos que dominara esta era. ¿La razón? Anderson creó una atmósfera familiar para los jugadores. El era uno de los pocos entrenadores que no solo aceptaba la diversidad, si no que la exhibía.

A la fecha, como se mencionó antes, hay muchísimos apellidos hispanos en las listas de equipos Americanos de béisbol y muchos de esos jugadores hispanos son millonarios. No obstante, hay mucho que progresar para lograr que el nivel de competencia sea equitativo. Los jugadores latinos, ya sean locales o importados, son ahora bienvenidos en las Grandes Ligas de los equipos de béisbol y sus fanáticos, se interesan claramente más en sus habilidades en el campo, que en su nacionalidad o color de piel.

Y nuevas tendencias siguen surgiendo. Mientras que en lugares como Puerto Rico se producen menos y menos prospectos, los jugadores importados de Nicaragua y Colombia han empezado a llegar. Y aun más importante, los Latinos han empezado a ocupar con frecuencia posiciones administrativas más importantes. Como el caso de Arte Moreno, dueño de los Serafines, quien en el 2003 llego a ser el primer dueño Hispano de un equipo de las Grandes Ligas de béisbol—o Linda Alvarado, quien es co-propietaria de los Rockies de Colorado y no hay que olvidar los gerentes generales como el de los Met’s Omar Minaya, Ruben Amaro Jr. de los Phillies' o Al Ávila de Detroit.

Mientras los hispanos sigan incrementando el dominio del “gran juego Americano”, el pasatiempo favorito del país ha comenzado a reflejar la sociedad en que vivimos. ¡A jugar béisbol!

Nota del editor: Este artículo está basado en parte en historias, incidentes y anécdotas que contó el escritor Richard Moreno y el director de cine Alan Swyer durante las más de 100 horas de entrevistas con estrellas del pasado y actuales, ejecutivos, reclutadores, historiadores y comentaristas para su documental sobre el béisbol latino, el cual está listo para su presentación este verano en los festivales de cine más selectos.

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